CANAL DE SAN INDALECIO

El Canal de San Indalecio es una gran obra de ingeniería hidráulica realizada en 1875 por la empresa Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio, que permitió convertir en regadío una vasta extensión de terreno yermo situada entre la tradicional vega del río de Almería y la cota correspondiente al trazado del canal en la Sierra de Gádor, con la que se pretendía poner en cultivo la periferia norte de la ciudad de Almería del siglo XIX y abastecer las necesidades de la nueva industria.

Acueducto del Canal de San Indalecio en Huercal de Almería

 Se proyecta con la intención (pretensión más bien, por lo elevado de la cifra) de poner en regadío 12.000 tahullas que serían regadas mediante un sistema de reparto de 720 horas de agua. Reparto que sería la base de la constitución accionarial de la empresa.

Todo ello en un momento de expansión económica propiciado por el auge del sector agrícola generado por el aumento de parral y el comercio de la uva de embarque, así como por los beneficios del sector minero, que supusieron la capitalización de la burguesía almeriense. A esto hay que sumar el nuevo marco de comunicaciones creado por la construcción del puerto y la esperada apertura de la línea ferroviaria Linares-Almería. En resumen, un marco económico perfecto para nuevos proyectos empresariales y la transformación de la ciudad.

Pero no solo se transformaron los alrededores de la Almería de finales del siglo XIX, sino también las partes altas de Benahadux y Huércal de Almería. En Benahadux se ponen en riego unos terrenos al sur de la localidad comprendidos entre el nuevo Canal de San Indalecio y la línea ferroviaria, en los alrededores del Chuche, merced a la construcción de un ramal denominado de Santa Catalina. Un puente de aguas de esta conducción adicional puede verse aún a la entrada del Chuche. Mientras que en Huércal la superficie de los innovados es mayor, pues queda más franja de terreno entre el Canal de San Indalecio y la vega tradicional del río. Una superficie de vega dedicada en especial a la producción de uva y que se ubica entre la carretera nacional 340 y la vía del tren. Estas nuevas tierras de cultivo son los Altos de Zamarula, La Peinada, Los Pinos, La Foca, San Silvestre, Polígono de San Rafael y los Callejones, por citar algunos de los parajes más populares.

 

De Benahadux a Almería

El canal, más conocido entre sus usuarios como Cauce de San Indalecio, comienza realmente al sur de Benahadux, en el denominado partidor del Boliche, donde acaba la acequia alta de la fuente y se inician los dominios de la Sociedad de Nuevos Riegos de San Indalecio. En este punto el canal recoge el caudal proveniente de la fuente de Benahadux o de sobrantes del río y los encauza hacia las zonas altas de esta localidad, Huércal y Almería, finalizando a los pies de la Alcazaba y puerto de la ciudad. En total cerca de 14 kilómetros, a los que si añadimos el tramo compartido con la fuente de Benahadux, más su galería correspondiente de captación de aguas desde los municipios de Santa Fe de Mondújar y Gádor, se acerca a los 19 kilómetros. Un extenso ámbito de Actuación para esta sociedad.

El trazado del canal que transcurre subterráneo por tierras de Benahadux, alterna con algunos tramos en superficie en Huércal (actualmente entubados) y finaliza a cielo abierto en el municipio de Almería salvo en los tres tramos en galería que discurren por el paraje de La Molineta y otros dos más en el Quemadero y Cerro San Cristóbal.

Se logra así una nueva vega, con un sistema de reparto al margen de los usos y costumbres tradicionales. Una vega gestionada por una sociedad más mercantilista, que queda fuera del ámbito del Sindicato de Riegos de la Vega de Almería y los Siete Pueblos de su Río, aunque tenga que pactar con el sindicato y los usuarios de la fuente de Benahadux el aporte de aguas y el mantenimiento de algunos cauces y captaciones.

Para poder satisfacer la nueva demanda de agua que genera la nueva vega, conocida como los innovados, la Sociedad de Nuevos Riegos San Indalecio pactó con los propietarios de la fuente de Benahadux un aumento de su caudal, lo que en la práctica supuso una ampliación de la galería hasta llegar a Gádor.  Una prolongación superior a los 3 kilómetros que constituyó la actuación más laboriosa del proyecto, llevándose buena parte del presupuesto aunque aseguraba a la nueva sociedad quedarse con los sobrantes de la fuente, además de la adquisición de horas en propiedad y la posibilidad de poder comprar más caudal a los propietarios.

Con el tiempo y la aparición de nuevos cultivos y necesidades, fue preciso ampliar el caudal y para ello se utilizaron motores de bombeo y la compra de aguas subterráneas. La posterior perforación de pozos y el uso eventual de otros ajenos aumentaba el caudal de la Comunidad de Nuevos Riegos de San Indalecio, que no hay que olvidar que hoy en día sigue manteniendo operativa la parte del canal a su paso por los términos municipales de Benahadux y Huércal, aunque entubados, con un mantenimiento limitado y con un trazado modificado al coincidir con terrenos urbanizados. 

En la actualidad su trazado es perceptible en el partidor del Boliche en Benahadux  donde comienza a transcurrir por galería subterránea hasta aflorar a la superficie en el puente de Piedras Negras, ya en el municipio de Huércal, volviendo a ser subterráneo hasta emerger de nuevo en las inmediaciones de la fábrica de Briséis, donde alimenta una balsa. Se embute de nuevo para dar sus últimas aguas en el paraje de Zamarula. Luego aparece de nuevo unos 100 metros en el parque de Los Pinos, despareciendo de nuevo entubado al urbanizare este paraje. Reaparece para sortear un barranco y nuevamente entubado prosigue otros 300 metros hasta atravesar el Club de Tenis en dirección a los polígonos comerciales de Huércal, bordeándolos en superficie hasta embutirse de nuevo camino de La Cepa hasta llegar a Almería, aunque aún son visibles los canales secundarios con los que se regaban grandes fincas y cortijos como las Mascaranas, Valencianos, doña María, doña Rosa o el Canario.

En Almería emerge al norte del barrio de Los Almendros por el barranco Idáñez, dónde transcurre en superficie y bien conservado durante 2,5 kilómetros hasta embutirse de nuevo bajo el IES Cruz de Caravaca. En  el paraje de La Molineta  sale ocasionalmente y se dirige a la rambla Belén con apariciones puntuales antes de atravesarla y dirigirse de forma subterránea a la Hoya de la Alcazaba, la cual atraviesa sobre un acueducto antes de embutirse por última vez para finalizar en el área de Pescadería.

Hasta el año 2006, aguas provenientes de este canal abastecían puntualmente algunas zonas de la periferia urbana de Almería, y aunque en la actualidad el agua no llegue a la ciudad, por las muchas transformaciones urbanísticas que se han producido a lo largo de su recorrido, aún sigue operativo en amplias zonas de Benahadux y Huércal, suministrando agua para el riego y además para industrias con Briseis, el restaurante Casa Rafael, las ITVs de Zamarula o la Cepa y los polígonos industriales que jalonan la carretera nacional 340.

 

Canales, algibes, pozos, acueductos y espectaculares balsas

La estructura del canal en los tramos subterráneos está formada por una galería de 1,6 metros de altura y 0,60 de ancho aproximadamente, sobre cuya base se ha levantado una acequia de argamasa. Los tramos en superficie se construyeron de manear sólida mediante muros de mampostería fraguados con argamasa y que en su interior fueron recubiertos de forma impermeabilizante. Sus dimensiones son de unos 0,80 metros de paso por 0,90 de profundidad.

Los partidores derivan el agua del cauce hacia canales secundarios que extienden la vega hasta la Acequia de Poniente, donde limitaba con la vega del río.  Son simples aperturas cerradas con una plancha de madera que marcan el inicio de unos 40 espacios irrigados, algunos tan extensos como el del Carretero que regaba Torrecárdenas, Alhadra, Villablanca y Los Molinos; o el partidor de Cruz de Caravaca con riego en el Barrio Alto, Bola Azul, Seminario y Minas de Gádor,  o el de la Hoya con derivaciones hacia Las Perchas y Pescadería.

Las fincas levantadas al amparo de la canalización se dotan de grandes balsas para poder soportar el periodo de estío. Son balsas que llaman poderosamente la atención por la espectacularidad de su tamaño y por sus tipologías que emulan fortificaciones militares. Y aunque algunas han desaparecido bajo el peso de unos planes urbanísticos que no supieron integrarlas ni reconvertirlas en equipamientos públicos, todavía quedan algunas de las más significativas como la subterránea de la Cueva de la Columna en la cabecera de la rambla Belén, la de Los Cien Escalones en La Molineta, las tres del cortijo Fisher, las de Terriza y Villablanca reconvertidas en pistas deportivas, la del barrio de las Chocillas y la de Briseis. Pero también se han perdido algunas como las de los Cinco Picos y el Canario en Huércal, la del Capitán en Cruz de Cravaca o la de San José seriamente dañada por la autovía en la entrada por la Rambla de Belén.

Una red de aljibes, pozos y acueductos distribuidos a lo largo del canal, complementaban la captación y abastecimiento de aguas; los primeros situados en las proximidades de ramblas para recoger las avenidas de las aguas proporcionadas por las esporádicas lluvias torrenciales, los segundos excavados en las proximidades del lecho del río para aumentar el caudal del canal (pozo Zamarula que estuvo operativo desde 1924 hasta los años cincuenta) o acueductos como el de Briseis o el de Las Cumbres que alimentaban al canal con aguas de pozo o provenientes de la salida de las ramblas.

El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía en su número 107 publica una Orden de 29 de mayo de 2025 por la que resuelve inscribir como bienes de catalogación general, de manera colectiva, en el Catálogo General de patrimonio Histórico Andaluz hasta 46 inmuebles relacionados con la cultura del agua de los municipios de Almería, Benahadux, Gádor, Huércal de Almería y Santa Fe de Mondújar; todos ellos relacionados con el Canal de San Indalecio, porque en conjunto reúnen valores históricos, arquitectónicos, etnográficos, sociológicos y económicos que justifican su protección, presentando tipologías diversas que muestran diferentes modos de implantación en el medio y están relacionados con actividades económicas, prácticas arquitectónicas, relaciones sociales y territoriales, vinculación con el entorno, o aprovechamientos agroganaderos muy ligados a la “Cultura del Agua” en la provincia de Almería.

´* Este texto está extraído de las publicaciones realizadas por Juan Antonio Muñoz Muñoz (Licenciado en Humanidades, investigador del Laboratorio de Antropología Social y Cultural y profesor asociado de Patrimonio Cultural de la Universidad de Almería) 

Manuel Pérez Sola

Fuentes de información
Guía de Almería sobre la Cultura del Agua, editada por el Instituto de Estudios Almerienses y Cultura y Paisajes del Agua editado por la Mancomunidad  de Municipios del Bajo Andarax y la Junta de Andalucía.